Sin registro central
Cada máquina se anuncia cada pocos segundos con su CPU, su memoria, su GPU y lo que sabe hacer. Añadir una es arrancar el proceso; también puede crearse una en la nube cuando hace falta más músculo.
Por dentro
AMSET no es un modelo con una web delante. Es una cola de trabajo, una flota de máquinas que la vacía y un agente con herramientas reales en cada una. Esto es el camino completo de una petición.
Los turnos de una misma conversación se ejecutan en orden, nunca a la vez.
La flota
Cada máquina se anuncia cada pocos segundos con su CPU, su memoria, su GPU y lo que sabe hacer. Añadir una es arrancar el proceso; también puede crearse una en la nube cuando hace falta más músculo.
La conversación va a la máquina que puede hacerla: la que tiene WhatsApp vinculado, la que tiene GPU, la que lleva ese proyecto. Si todas están ocupadas, la tarea espera en la cola en vez de fallar.
Varias tareas por máquina a la vez. Si dos tocan el mismo repositorio, la segunda trabaja en una copia aislada. Y dos turnos del mismo chat nunca corren a la vez.
Una máquina puede pedirle algo a otra y el resultado vuelve solo a la conversación que lo pidió, salga bien o salga mal.
Supervisor que reinicia, actualización automática que nunca corta una tarea en marcha, limpieza de tareas huérfanas, rotación de cuentas cuando una agota su cupo y una revisión diaria de las integraciones que avisa si algo deja de funcionar.
Al cancelar, el proceso y todos sus hijos mueren en la máquina. No es un botón que solo cambia lo que ves en pantalla.
Qué IA hay debajo
Ningún modelo es el mejor en todo, y algunos datos no deberían salir de casa. Por eso conviven varios.

Mientras trabaja
Cada paso del agente se guarda y se emite al momento: qué herramienta usa, qué devuelve, cuándo piensa y cuándo falla. El panel de la aplicación muestra además las máquinas conectadas con su carga y qué tarea lleva cada una.
La misma arquitectura (colas, agentes, tiempo real, despliegue automático) se puede aplicar a tu producto, no solo al nuestro.